El futuro de los museos

y los museos del futuro

Beatriz Collar
23 min readMay 18, 2021

Recuerdo que empecé a visitar y participar de actividades en museos desde que era muy pequeña. Supongo que esto, en realidad, ha configurado de una forma u otra mi vida y mi forma de ser.

Mi hermano y yo en el Museo Arqueológico de Delfos (2008)

No tenía ni mucho menos claro lo que significaban estos lugares, simplemente me gustaban, tenían cosas curiosas que no eran fáciles de ver en otro contexto. Este fue también el origen de los museos, los gabinetes de curiosidades.

Aunque ya en civilizaciones como la Antigua Grecia existía ese afán de exposición de objetos extraordinarios en espacios llamados tesauros. Los museos como hoy los conocemos son una evolución directa de las cámaras de maravillas o gabinetes de curiosidades que surgen en el Renacimiento. El descubrimiento de América fomenta un gran interés por lo desconocido y lo exótico que se transforma en la acumulación de objetos extraños con un fin enciclopédico y científico. El coleccionismo tiene en realidad un largo bagaje, desde la creación de la propiedad privada, en el entorno de las élites. Los museos se han ido nutriendo de colecciones eclesiásticas, monárquicas y de otras figuras pertenecientes a clases altas o cercanas a ellas.

Le Cabinet de curiosités — Domenico Remps (1690)

Asociar los museos automáticamente con obras de arte es algo por lo general bastante común. A medida que fui creciendo aprendí que la mayor parte de mis aficiones y gustos estaban relacionados con el arte, un concepto que me dio ya desde el principio bastantes quebraderos de cabeza hasta que preferí vaciarlo de contenido en lo que a mí me afectaba personalmente. Sin embargo, estudié el Bachillerato de Artes y más tarde terminé el Grado en Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural donde entre todo lo que aprendí, lo que más paz me dio fue encontrar el término de patrimonio y poder catalogar aquellas cosas extraordinarias que me interesaban como producto del pensamiento y la cultura de un momento concreto de la historia, sin necesidad de tener que estar constantemente enfrentándome a la tediosa pregunta de qué es el arte. Además, para hablar sobre museos es mucho más interesante hablar en estos términos. En 2007 se instituyó la definición vigente de museo según el ICOM (Consejo Internacional de Museos):

“Un museo es una institución sin fines lucrativos, permanente, al servicio de la sociedad y de su desarrollo, abierta al público, que adquiere, conserva, investiga, comunica y expone el patrimonio material e inmaterial de la humanidad y su medio ambiente con fines de educación, estudio y recreo.”

Sin embargo, los museos también han servido como herramienta de selección (y por lo tanto de discriminación) de los elementos que merecen ser conservados y valorados. Conforman al fin y al cabo una narrativa histórica sesgada en función de las tendencias del momento. Si la definición anterior podía resultar algo utópica, el ICOM va más allá y propone actualizar el significado de museo con las siguientes líneas:

“Los museos son espacios democratizadores, inclusivos y polifónicos para el diálogo crítico sobre los pasados y los futuros. Reconociendo y abordando los conflictos y desafíos del presente, custodian artefactos y especímenes para la sociedad, salvaguardan memorias diversas para las generaciones futuras, y garantizan la igualdad de derechos y la igualdad de acceso al patrimonio para todos los pueblos.

Los museos no tienen ánimo de lucro. Son participativos y transparentes, y trabajan en colaboración activa con y para diversas comunidades a fin de coleccionar, preservar, investigar, interpretar, exponer, y ampliar las comprensiones del mundo, con el propósito de contribuir a la dignidad humana y a la justicia social, a la igualdad mundial y al bienestar planetario.”

Con esta definición, las pretensiones del ICOM quedan claras: Los museos son la panacea de nuestros tiempos, la cultura con mayúscula como deidad que nos hace a todos iguales y nos asegura ser herederos del mundo que habitamos y su historia. Pero lo cierto es que la realidad material difiere bastante de estas aspiraciones, no sólo parece imposible alcanzar el bienestar planetario a través de estas instituciones, si no que los museos tienen otros retos pendientes mucho más urgentes para asegurar su propia sostenibilidad. Veremos que se encuentran envueltos en un gran conflicto de base desde su nacimiento, y además, su marco actual no es especialmente favorable. De aquí surge el reto al que nos enfrentamos:

Los museos en 2021, una oportunidad para repensar y ayudar a estas instituciones desde el punto de vista del diseño de experiencia de usuario.

La forma de abordar esta problemática consistirá, por lo tanto, en prestar especial atención al público de los museos mediante la metodología Design Thinking:

Tenemos dos semanas por delante para recorrer todas las fases, así que, en seguida nos organizamos para cumplir los plazos:

Diagrama de Gantt

1. INVESTIGACIÓN

Comenzamos la fase de investigación lanzando una serie de preguntas al aire, las categorizamos y nos organizamos para resolverlas mediante: Desk research, la técnica de los cinco ¿por qué?, encuestas, entrevistas, safari y focus group.

Research questions clusterizadas

DESK RESEARCH Y LOS CINCO ¿POR QUÉ?

Realizamos un primer análisis de los datos más recientes y encontramos que en 2020 descendió el número de visitas a los museos estatales un 70% con respecto a 2019. Las restricciones de movilidad causadas por la pandemia han puesto de manifiesto la relación entre este dato y la cantidad de visitas recibidas, en situaciones normales, por parte de un público extranjero que conforma en torno a un 40,5% del total (porcentaje incluso mayor en instituciones como el Museo del Prado, siendo casi un 60%).

Investigamos también sobre las nuevas tendencias museográficas de todo el mundo y nos centramos en determinar la raíz del problema al que nos estábamos enfrentando. Fue de gran ayuda utilizar la técnica de los cinco ¿por qué? para centrar nuestra investigación:

  • ¿Por qué queremos ayudar a los museos? Porque la afluencia de público se ha visto reducida en un 70% a causa del COVID.
  • ¿Por qué ha ocurrido esta bajada? Porque los turistas (extranjeros y nacionales) que eran el público principal ya no pueden viajar y además se han reducido aforos.
  • ¿Por qué los turistas representan un porcentaje tan desproporcionado con respecto al público local? Porque la oferta y el planteamiento de los museos más grandes está enfocado a un turismo de masas y a captar el mayor número de personas posible. El público local no es el objetivo salvo en exposiciones temporales o actividades muy concretas.
  • ¿Por qué interesan más las exposiciones temporales a un local y la colección permanente a un extranjero? Porque el turista quiere visitar un museo de renombre (y sus obras más reconocidas) en una ciudad que igual no vuelve a visitar. El local siente que tiene estas obras siempre disponibles, no les da tanta importancia y necesita otro tipo de estímulos sobre algo actual y de carácter más temporal.
  • ¿Por qué son necesarios más estímulos para acudir a un museo? Porque los museos en general no se han actualizado a la hora de mostrar su contenido, no han sabido cómo dar respuesta a los cambios sociales.

En este punto de la investigación sentimos la necesidad de conocer de primera mano a los visitantes de los museos y también a los que no suelen frecuentarlos. Para este cometido planteamos lanzar una encuesta, realizar varios safari y un focus group.

ENCUESTA

Los resultados más relevantes que obtuvimos gracias a unos 350 participantes, fueron las siguientes:

SAFARI

Realizamos varios safaris para poder empatizar con los usuarios a través de nuestra propia experiencia visitando un museo. Nos fijamos en todos los detalles, que otras veces pudieron haber pasado desapercibidos, desde el momento en el que pensamos en ir hasta un rato después de salir de allí. Además de anotar nuestras propias sensaciones en el Espacio Fundación Telefónica, el Museo Reina Sofía, el Centro de Arte Dos de Mayo y el Museo Nacional del Prado; también aprovechamos para observar a otros visitantes, sus características y su forma de actuar en diferentes contextos (shadowing).

Llegamos a algunas conclusiones:

  • La mayor parte de la gente visita los museos en pareja.
  • A veces resulta incómoda la vigilancia del personal de sala.
  • Cuanto mayor es la compañía, menor es la concentración.
  • Hay mayor afluencia de gente en las exposiciones temporales.
  • Los visitantes utilizan su móvil para hacer fotos y para buscar más información sobre lo que están viendo.
  • Las visitas virtuales realizadas resultaron poco estimulantes.

FOCUS GROUP

Para rematar esta fase de acercamiento a los usuarios, organizamos un focus group en el que pudimos corroborar algunos de los datos recogidos anteriormente:

  • Resultan más atractivas las exposiciones temporales que las permanentes.
  • La gente reclama “algo más” para que la visita al museo no sea una experiencia aburrida.
  • Incorporar experiencias virtuales pueden ser un complemento pero nunca un sustituto de la realidad.
  • Los usuarios encuentran dificultades para enterarse de la oferta cultural que ofrecen estas instituciones.
Focus group

ENTREVISTAS

Quisimos dirigir las entrevistas a expertos o personas con algún tipo de vínculo con los museos y los temas que habían ido surgiendo a lo largo de la investigación.

Se comentaba antes la existencia de un conflicto de base que contamina la condición de los museos dentro de la sociedad, José lo explicaba así:

“Los museos tienen que tener claro cuál es su misión: Tienen que partir de cómo nacieron, en un momento histórico y con una visión con una enorme contradicción, vista con perspectiva histórica, que es en la que viven. Por una parte nacieron con el afán de democratizar, de abrir al público en general el conocimiento, el arte o la cultura que estaba en manos privadas. En el fondo, cuando hablamos hoy de democratización en aquella época, realmente estábamos hablando de poner a disposición de una élite esa cultura y esos objetos. (…) Yo creo que los museos siguen viviendo en está tensión exactamente, por una parte necesitan abrirse todavía más a la sociedad, llegar a más personas… Pero sin perder ese rigor o esa esa solidez y esas raíces culturales profundas.” (José)

Este último año, la crisis sanitaria ha hecho tambalear las visitas y la situación en museos pequeños, a pesar de depender en menor medida del público extranjero, no es mucho mejor. Marisa comentaba que el Museo del Ruso de Alarcón “se ha visto muy perjudicado, ha habido exposiciones colectivas de obras de varios artistas pero sin inauguraciones. Ha sido una faena porque el museo no es solo exponer, es la experiencia del pueblo”.

Y si el público extranjero no visita museos como el Prado… ¿Sería una buena opción dirigirse al público local? Estrella opina que esto supondría mucho más tiempo, “tenemos una labor de base, de educación”.

“Un museo, lo primero que tiene que hacer es servir a la población local. Ser un lugar de formación y pertenencia. No sirven los turistas que vienen un día y se van. Tiene que servir a quien está y crear un tejido a su alrededor. Si te ha gustado a lo mejor vuelves, pero si ha sido abrumador no vuelves.” (Sara)

Los grandes museos pueden abrumar, aunque también es cierto que como apuntaba José, cuanto mayor numero de obras expuestas, más probabilidad hay de que un visitante poco habituado pueda encontrar algo que le llame la atención. No obstante, coincide en que demasiados estímulos sensoriales culturales son malos; para él, la visita de los museos debería ser algo que estuviera pensado en cuanto a poder repetir muchas veces. Aunque para un turista esta opción está más limitada.

“Una sobredosis de arte es inasumible, no deja de ser un síndrome de Stendhal que es imposible de digerir. Tienen que ser espacios de encuentro de la gente, de paseo y de disfrute. No de ansiedad, de querer contemplar todo.” (Estrella)

Sara nos decía que hay que saber seleccionar la información sin caer en lo banal a la hora de interpretar un objeto. Una de las misiones fundamentales de los museos es la educación, pero… ¿Está preparado el museo para recibir personas sin conocimientos previos?

“Han tenido un planteamiento un tanto escéptico en ese sentido, es decir, han tratado de poner a disposición del público las piezas que exponen con una información sucinta mínima: Esperando que el entendido tenga la suficiente información de contexto para no necesitar más, el interesado lo utilice como punto de apoyo para a partir de ahí profundizar y el neófito, tal vez algo le traiga y a partir de ahí en pueda pasar a otro nivel. En mi opinión, cuanto más conocimiento tenga la persona de la cuestión que está visitando, va a ser más plena la experiencia. El nivel de información o cultura necesaria para llegar a cierta comprensión es inabarcable. Creo el museo tiene difícil poder igualar lo que es la experiencia puramente sensorial, que es inmediata y que no necesita nada más que la presencia de la obra en sí; frente al tiempo necesario para que esta persona tuviera la información suficiente (que puede ser toda una vida). Probablemente sería interesante conocer la vida del artista, sus técnicas, su evolución personal, su evolución pictórica, los pintores que la influyeron, sus contemporáneos, el ambiente político de la época… Incluso profundizar en una exégesis directa de las relaciones a veces ocultas o de los mensajes ocultos que pudieran haber. En la visita al museo en sí, me parece un tanto complicado (no porque no se pueda contar) sino porque se trata de un aluvión de datos difícil de asimilar en tan poco tiempo. Creo que los museos no están preparados, pero porque no lo intentan y de algún modo con cierta lógica.(José)

Estrella nos contaba también cómo el Museo del Prado estaba aprovechando la situación actual para repensar el planteamiento de la colección, hacer una reordenación de todo y tener en cuenta cosas que antes por la vorágine del día a día no se planteaban. Considera interesante presentar las obras de otra manera e incorporar piezas de almacén (donde se encuentra el mayor porcentaje de fondos) o incluso revisar la iluminación, que es algo a lo que a veces no se presta mucha atención, pero puede cambiar todo.

“Dar una vuelta a la colección y ver cómo hacerla más atractiva a cualquier tipo de público. Las relecturas pueden ser un aliciente para llevar el público de las temporales a las permanentes.” (Estrella)

Elena piensa que el problema principal está en que no llega la información a la gente. Estrella también cree que se debería publicitar más en el ámbito académico y docente, porque muchas veces, quiénes deberían estar interesados no están informados.

A veces se hace tarea imposible enterarte de la oferta que hay. Existe un punto de desconexión entre museo y usuario. El museo lleva exposiciones que considera interesantes para el usuario, pero parece que no le importa si le llega o no, lo que pone en duda su labor educativa y solo evidencia la desgana o el desconocimiento de las mejores prácticas para llegar a la gente a la que le pueda interesar. Se tienen un poco como institución sagrada: Ven a mí, pero yo no voy a ir a por ti. Es una lástima…” (Alfredo)

Además de esta promoción, José propone un abanico lo más plural posible de oportunidades de captación, “tener algo para todo el mundo”.

“Tratar de darle de alguna forma a cada persona lo que le pueda interesar de verdad. Perder cualquier miedo a que, lo que le pueda interesar a la mayoría, sean cuestiones más de cultura pop, de cosas que están en el aire de las que habla la gente normalmente… No es vulgarizar sus contenidos, es atraer.” (José)

La música podría ser en este sentido un buen reclamo para acercarse a los usuarios desde los museos. En las encuestas vimos cómo era la disciplina con mayor aceptación entre los participantes, por eso hablamos con Enrique. Comentaba que él y su grupo ya habían participado en algunas iniciativas como el festival Autoplacer, que se celebra en el CA2M y en la Noche Blanca de Oviedo, donde tocaron en un espacio expositivo.

“A nivel personal y como grupo, a nosotros nos flipa eso… Este ultimo año, se nos ha cancelado prácticamente todo y nos hemos movido súper poco, pero lo que pretendíamos era salir un poco del circuito de salas y sí que irnos más hacia teatros y sobre todo museos. (…) Se hace poco, se podría hacer más.” (Enrique)

2. INSIGHTS

Necesitamos hacer más manejable toda esta información para poder utilizarla durante el resto del proyecto, para ello, la transformamos y sintetizamos en: User personas, mapas de empatía, viaje de usuario (customer journey), key facts e insights.

PERSONAS Y MAPAS DE EMPATÍA

Durante la fase de investigación identificamos tres arquetipos de usuario diferentes, generamos un personaje a partir de cada uno, basándonos en su contexto y empatizando con sus inquietudes. A partir de estas personas, indagamos en el problema de los museos poniéndonos en su lugar y respondiendo a las preguntas: ¿Qué dice y hace? ¿Qué piensa y siente? ¿Qué ve? ¿Qué escucha?

Los usuarios que nos van a acompañar el resto del camino son: Marta, una mujer de mediana edad que visita ocasionalmente exposiciones temporales; Víctor, un chico joven que por lo general prefiere hacer otra cosa antes que ir a un museo y Jorge, un hombre más mayor cuyo pasatiempo favorito es visitar estos espacios.

User Personas y mapas de empatía

VIAJE DE USUARIO

Decidimos condensar aún más la información de estas tres personas, plasmando en un sólo viaje de usuario los puntos de interacción con el museo que servirán para detectar pain points (puntos de dolor) en su experiencia.

Customer Journey

KEY FACTS E INSIGHTS

Por último, señalamos algunos de los hechos clave (key facts) y significados internos no obvios (insights) detectados durante la investigación:

  1. El público quiere aprender. La gente sí lee los textos explicativos de los museos, de hecho, estos se quedan normalmente cortos.
  2. Las aglomeraciones resultan una mala experiencia. Además de la incomodidad obvia, hacen sentir al espectador como uno más.
  3. Los visitantes quieren explicaciones atractivas. Las visitas guiadas suelen generar buenas experiencias.
  4. Muchos buscan desconectar y dar un paseo por un sitio diferente, pero existe una barrera intelectual/cultural entre el museo y las personas que acaba generando una sensación de espacio poco acogedor.
  5. La gente quiere llevarse a casa el recuerdo de la experiencia, por lo general suele ser una foto.
  6. Al visitante le gusta comentar con alguien lo que ve, lo que sabe y lo que descubre.
  7. Las colecciones permanentes de los grandes museos pueden resultar abrumadoras. Además, las obras “están ahí siempre” y por eso las exposiciones temporales, por su recorrido más reducido y fecha de fin, tienen más éxito.
  8. A causa de una vigilancia exhaustiva aparece el sentimiento de ser una amenaza para las obras y se crea mayor distanciamiento con lo que se está viendo.
  9. Existen dificultades para que una persona, aunque le haya gustado la visita, vuelva al museo porque no le llega la información de la oferta cultural o no tiene las ganas suficientes como para ir de motu proprio.
  10. Los usuarios agradecen la mezcla de disciplinas cercanas a ellos que les conecten con el contenido de los museos.

3. IDEACIÓN

Hemos detectado muchas oportunidades que se podrían atacar para mejorar la experiencia de las personas en los museos… Empezamos a generar y priorizar ideas dialogando en equipo y llegamos al concepto que nos gustaría desarrollar y prototipar: mUXeum.

Nuestra solución servirá de puente entre los usuarios y los museos. Muxeum nace con la filosofía de ayudar a todas estas instituciones de manera global, por lo que podría funcionar a nivel internacional como parte del ICOM o también como organismo privado. Todo dependería de las competencias que pudiera alcanzar cada entidad en los diferentes museos, siendo quizá más efectivo actuar desde el Ministerio de Cultura y Deporte dentro del Estado español.

A través del Service Design trataremos de dar mayor importancia al contenido que al contenedor, conectando el patrimonio que albergan los museos con el público al que pertenece. Para ello será necesario investigar y actuar de manera personalizada sobre cada espacio museístico. Hemos visto que muchos de los problemas a los que se enfrentan los museos son globales, pero deberá adaptarse la mejor solución al contexto que envuelve cada institución. No obstante, los fundamentos de todos los proyectos serán los siguientes:

  • Planes de formación, recorridos y actividades personalizadas para cada tipo de público. Repensar la manera de comunicar los contenidos a los usuarios sin trivializarlos.
  • Conexión continua con otras disciplinas. Conciertos y eventos relacionados con elementos del museo.
  • Mantener la opción de visita libre tradicional, como esencia del museo.
  • Espacios de diálogo y descanso.
  • Eliminar colas de espera y reducir el precio de la entrada si fuera necesario (aumentando a cambio la afluencia de público y/o los horarios de pago).
  • Promoción a través de las buenas experiencias de otros usuarios.
  • Conexión con la cultura contemporánea, la historia, nuestro momento actual y el público local (sin olvidar al internacional).
  • Visibilizar las tareas que realizan los trabajadores del museo y asegurar unas condiciones de trabajo dignas para todos ellos.
  • Jugar con la temporalidad de las exposiciones, las rotaciones de bienes y los eventos como método de atracción de público.
  • Rigurosidad científica a la hora de repensar los espacios. No descontextualizar una obra y darle un sentido que nunca tuvo para hacerla más atractiva.

El ICOM, como cada 18 de mayo, invita a celebrar el Día Internacional de los Museos, y en 2021 se ha propuesto recuperar y reimaginar el futuro de éstos. El Grupo de Trabajo sobre Sostenibilidad busca sincronizar de alguna forma los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU con los del ICOM. Descubrimos que la mayoría de nuestras bases van en la misma dirección que los objetivos perseguidos este año:

  • Educación de calidad: Transformación digital.
  • Trabajo decente y crecimiento económico: Nuevos modelos de negocio.
  • Ciudades y comunidades sostenibles: Relevancia social y sostenibilidad.
  • Acción por el clima.

Aceptamos el reto y nos comprometemos a desarrollar mUXeum también sobre estos ideales.

4. PROTOTIPADO

El concepto propuesto anteriormente es difícil de imaginar como un proyecto completo y no como una serie de reformas independientes. La fase de prototipado será esencial para explicar nuestra solución para los museos materializándola en uno concreto: El Museo del Prado fue el elegido.

Campus del Prado

Como podemos ver, el museo cuenta con cinco grandes espacios dedicados a diferentes funciones. Decidimos respetar en principio esta distribución y nos centramos en el que aún no tiene una clara: El Salón de Reinos (actualmente en rehabilitación), esta edificación, junto con el Casón del Buen Retiro, formaba parte del desaparecido Palacio del Buen Retiro construido por orden de Felipe IV, el Rey Planeta.

El Buen Retiro — Jusepe Leonardo (1637)

A parte de estos edificios, del palacio sólo quedan los jardines que hoy conocemos como el Parque del Retiro (aunque reducidos y con un trazado completamente diferente). Es curioso encontrar dentro de este mismo parque el Palacio de Cristal y el Palacio de Velázquez, dos de las sedes expositivas del Museo Reina Sofía (que se encuentra al final del Paseo del Prado).

Estas conexiones históricas y espaciales nos hacen examinar mejor el entorno del museo y encontramos algo realmente poco favorable:

No existe una cohesión clara entre las diferentes sedes y mucho menos con la el resto de espacios expositivos y zonas de interés patrimonial cercanos.

Después de valorar otros factores, nuestra propuesta se divide en dos:

1- Reconfigurar el área urbana:

No son pocos los proyectos que contemplan unificar de algún modo la zona que comprende el Paseo del Prado, desde Recoletos hasta Atocha, incluyendo al Retiro; más aún desde su candidatura a la inscripción en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Cualquiera que haya paseado por la zona sabe lo terrible que es recorrer la estrecha acera que conecta el Museo Thyssen-Bornemisza con el Caixa Forum y el Reina Sofía; y lo escondidos que parecen estar el Museo Naval o el Museo Nacional de Artes Decorativas, estando ubicados en la misma acera que el Prado. La gran cantidad de tráfico rodado deja aislados los bulevares centrales, degrada la calidad del aire y limita el desplazamiento de las personas. Además, encontramos que sólo uno de cada cinco vehículos tiene como origen o destino el ámbito de Recoletos y el Paseo del Prado.

Parece que rebautizar la parada de metro de Atocha como Estación del Arte no ha sido suficiente como para integrar y convertir el eje cultural de la ciudad en la Isla de los Museos de Berlín. Por eso, creemos que se debería soterrar el tráfico rodado o desviar de la zona en cuestión, poniendo el foco en el bienestar de los peatones y consumidores culturales. Recuperar este espacio supondría un impulso y promoción natural de las diferentes instituciones de manera conjunta, haciéndose más visibles y proporcionando un espacio de diálogo, disfrute y descanso para las personas. Además, los museos se integrarían de una manera mucho más amable en la vida de la ciudad y sus habitantes, realizando también un trabajo en red mediante iniciativas conjuntas.

Apostar por la sostenibilidad de Madrid y sus museos conlleva centrarse en las comunidades locales, más aún después de la crisis ocasionada por el COVID, y fortalecer el compromiso con la lucha contra el cambio climático.

Zona sin tráfico rodado en superficie

Volver al pasado del Museo del Prado nos ayuda a visualizar una nueva manera de acercarnos a él:

Estampas de Fernando Brambila (1830)
El Salón del Prado y la iglesia de San Jerónimo — Eduardo Rosales (1871)

2- Acercarse a las personas:

Como hemos visto, los museos no fueron pensados para acoger a toda la población y mucho menos con un sentido formador, participativo y democratizador. Sin embargo, según lo que hemos ido averiguando es precisamente este cambio radical que ya proponía el ICOM lo que necesitan las personas y lo que beneficiaría a estas instituciones en el momento actual.

Para conseguir que los museos sean espacios de aprendizaje de calidad a todos los niveles, abiertos al público, donde se respeten los principios y derechos laborales fundamentales y se incentive el crecimiento económico, proponemos:

  • Realizar visitas guiadas personalizadas. Disponer de una amplia plantilla de guías oficiales desde el propio museo con itinerarios de diferente duración y temas variados.
  • Visibilizar el trabajo y funcionamiento interno del propio museo (comisarios, electricistas, iluminadores, conservadores-restauradores…).
  • Aprovechar el movimiento natural de las obras de la colección (préstamos, rotaciones con el almacén) para acercarlas al público.
  • Realizar conciertos y otros eventos que pudieran atraer visitantes, siempre manteniendo cierta conexión entre el museo y la cultura contemporánea.
  • Aprovechar y valorar desde la institución el patrimonio cultural inmaterial (con un vínculo mucho más directo con el público general), su conservación y su difusión.

El Museo del Prado es esencialmente una pinacoteca, pero no todos sus fondos son esos. La importancia y antigüedad de sus obras (tienen que ser anteriores al nacimiento de Picasso en 1881) pueden ser un punto a favor, pero será mucho más dinámica la visita y favorecerá a la institución crear conexiones con el presente.

EL PRADO DE SAN ISIDRO

Para entender mejor el propósito de mUXeum decidimos realizar un proyecto piloto, escogiendo las fiestas patronales de San Isidro como temática para implementar las mejoras detalladas anteriormente. En la Pradera de San Isidro de Carabanchel se celebran, cada 15 de mayo, las fiestas patronales de Madrid, pero en 2020 todo cambió: No se pudo celebrar la verbena del santo allí, pero sí en otros espacios como los videojuegos, lugar en el que algunos están acostumbrados a imaginar otras realidades…

Verbena de San Isidro frente al museo — Animal Crossing

Un año después, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento anuncian que la fiesta será declarada Bien de Interés Cultural (BIC), lo que significará una protección legal especial en la que creemos que los museos pueden colaborar y aprovechar para acercarse a la cultura más popular.

Utilizaremos el Salón de Reinos para exponer las famosas escenas de la Pradera retratadas por Goya y sumergir al espectador en la historia con fotografías, poesía y visitas teatralizadas. El nuevo espacio creado alrededor del museo servirá para disfrutar de la música en directo y gastronomía tradicional. Es una manera de dar continuación al patrimonio inmaterial vivo, que por las circunstancias sanitarias actuales, ha tenido que buscar otros contextos.

Recorrido en el Salón de Reinos

Se trata también de una oportunidad para crear un vínculo con los visitantes locales, mostrar algo exótico a los internacionales, mantener viva una tradición y aprovechar toda la influencia cultural que supone ésta para acoger a otras disciplinas (música, danza, gastronomía, moda, teatro…). El Prado de San Isidro es un ejemplo aplicable en concreto a la ciudad de Madrid, que podría significar un cambio de perspectiva en los museos de la ciudad y otras partes del mundo, utilizándose temáticas (festivas o no) vinculadas con el contexto concreto.

SOPORTE DIGITAL

Para explicar el proyecto y dar a conocer el alcance que podría tener esta iniciativa en otros museos, diseñamos también una página web.

Aunque se tiene como referencia en algunos aspectos la web del Museo del Prado, pretendemos crear un estilo visual bastante adaptable a cualquier institución, intentando transmitir precisamente esa idea.

Se utiliza el sistema de 12 columnas de Bootstrap para maquetar los contenidos, con 65px de ancho y gutter de 30px.

La tipografía escogida en los títulos es EB Garamond en diferentes pesos (500 y 400) combinada con Noto Sans 400 para los textos con un tamaño menor a 24px (<p>).

Los colores neutros y el predominio del blanco crean un diseño limpio y sencillo. Se utiliza un gris oscuro para los textos, el fondo del footer y el menú; y se combina con un ocre como color secundario en los subtítulos.

CONCLUSIONES

Cada vez son más las actividades innovadoras que se realizan en los museos para acercar las colecciones al público, creo que este es el camino que tienen que seguir para poder entrar en la vida cotidiana de las personas y en especial del público local. El potencial que tienen estos espacios es indudable, mUXeum apuesta por una transformación digital (eliminando colas), pero sobre todo por tratar de hacer más amable la visita y aportar valor a la experiencia. Aunque pensar en el público y dirigirse a las personas pueda parecer una evolución gradual en la historia de los museos, se trata de un cambio radical desde su nacimiento, al que aún no se han acogido por completo.

Nuestra sociedad está en un momento de cambio hacia modelos de negocio completamente digitales, nos sentimos abrumados y sobrepasados muchas veces por la velocidad de desarrollo de nuevas tecnologías… No obstante, instituciones tan antiguas suelen arrastrar conflictos de raíz mucho más complejos que no se solucionan implantando hologramas y pantallas en sus salas. Cualquier propuesta digital puede servir de ayuda, pero es necesario un análisis en profundidad del problema y, en este caso, del discurso museográfico. La digitalización no es siempre sinónimo de progreso, pero sí lo es conocer nuestros límites, lo que nos ofrece la tecnología y saber cómo aplicarla.

Quizás cuando el ser humano viva en otro planeta y/o no tenga a su alcance poder disfrutar del patrimonio de la humanidad como nosotros, ésta sí sea la solución correcta (de ahí la importancia de nuevas maneras de documentar y conservar el patrimonio). Mientras tanto, lo que ofrecen los museos es poder ver en vivo objetos únicos e irrepetibles. Y no sólo museos, también otros conjuntos patrimoniales; al fin y al cabo este proyecto pretende disolver los límites del museo (espacial y conceptualmente) y valorar el patrimonio como conjunto de elementos de especial interés y originalidad.

Como comentaba al principio, hablo de patrimonio para englobar a todos los museos especializados en otras disciplinas que no sean el arte. Pero me parece importante recalcar que la mayoría albergan este tipo de elementos: “manifestaciones de la actividad humana mediante las cuales se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros” según la RAE. Esta definición tiene mucho que ver con lo que se podría entender como la versión digital de arte, los NFTs (tokens no fungibles). El afán de coleccionismo de la antigüedad no dista mucho de esta nueva tendencia, basada en dar un valor desorbitado a bienes únicos. Este modelo de mercado cuestiona de nuevo el concepto del arte, que quizá haya quedado algo atrás en el tiempo; aunque gracias a su amplitud, seguramente pueda seguir sobreviviendo…

Es tarea de los museos, por su compromiso con la sociedad, poner puentes para que las personas puedan investigar, aprender y disfrutar de las creaciones humanas de mayor o menor antigüedad. El vínculo entre el patrimonio y la humanidad siempre va a existir, pero el posicionamiento de las instituciones ante esta labor determinará su futuro.

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